
Uno puede pasar por todo: la burbuja inmobiliaria, la burbuja de los cuarenta, los burbujeantes deseos de fin de año. Todo es pompa y circunstancia, todo son esferas transparentes que nos muestran su interior y, de paso, el nuestro propio. Por eso, nuestro deseo navideño está lleno de burbujas, burbujas de BITTIA, de un deseo de año nuevo, de un 2010 lleno de buenas burbujas para todos.
FELIZ AÑO NUEVO