
Este año, la Organización Mundial de la Salud se ha puesto especialmente beligerante con la industria tabacalera. En el documento oficial de presentación del Día Mundial Sin Tabaco 2012 este organismo de la ONU encargado de promover la salud a nivel mundial denuncia en términos muy duros y muy explícitos la estrategia general y las tácticas de las grandes tabaqueras (multinacionales, casi todas) para defender su negocio frente a las iniciativas institucionales para luchar contra los estragos del tabaquismo.
En consonancia con esa disposición de la mayor y más respetada autoridad mundial en temas de salud hacia “la confrontación” (y no usamos esta expresión en vano) no sería correcto que nuestra propuesta creativa para la campaña de la Consejería de Sanidad –que, como no podría ser de otra manera, ha de compartir y ayudar a difundir los postulados y la posición oficial de la ONU– se quedase en medias tintas, con mensajes más amables o políticamente correctos.
Y el resultado ha sido éste.