ESPICHA 12
ESPICHA 13
ESPICHA 1
ESPICHA 15
ESPICHA 14
ESPICHA 11
ESPICHA 10
ESPICHA 9
ESPICHA 8
ESPICHA 5
ESPICHA 3
ESPICHA 2
ESPICHA 16

Compartir

  1. Compartir

  2. Favoritos
  3. Google
  4. Yahoo
  5. Microsoft Live
  6. Menéame
  7. Del.ici.us
  8. Technorati

Enviar a un amigo

Cerrar

1 de 13 2 de 13 3 de 13 4 de 13 5 de 13 6 de 13 7 de 13 8 de 13 9 de 13 10 de 13 11 de 13 12 de 13 13 de 13 Anterior Siguiente
03/08/09

¡Hip, Hip, BITTIA!

Comunicación

A continuación, fuera de programa, reproducimos las palabras del vate Poncela que sirvieron de pórtico a la animada espicha veraniega celebrada por BITTIA el pasado 31 de julio. En contra de lo que pudiera parecer tras la lectura del pregón, el orador no estaba aún más borracho de lo habitual. No perder tampoco de vista el elegante sport del señor Manjarín, recién llegado de un safari con algún oscuro (nunca mejor dicho) dictador africano.

Allá va el speech...

Bittianos todos, bittianas todas (vaya desde aquí nuestro sentido homenaje a Bittiana Aído, ministra de Igualdad).

Por el poder que me otorga Begoña Busto, quiero deciros algo antes de que empecéis a comer y a beber como si estuviéramos en la posguerra. Ya sé que lo adecuado sería dirigirme a vosotros una vez que todos estuviéramos razonablemente mamados: yo estaría más suelto y vosotros no os molestaríais en prestarme la atención que sin duda merezco. Pero el protocolo quiere que se hable al principio y yo, pese a haber recibido una mínima parte del poder omnímodo y despótico que ejerce Begoña Busto, no soy quien para enfrentarme al protocolo. Debo aclarar que estas palabras no han sido censuradas por la autoridad, ni siquiera la referencia al Expediente de Regulación de Empleo del que hablaremos más tarde (a ver si así consigo que me hagáis caso).

Vivimos momentos convulsos. Los cimientos de la cultura occidental se tambalean. La muerte de Michael Jackson ha sumido a nuestra civilización en un océano de inquietud, sobre todo a quienes insisten en llevar calcetines blancos con mocasines. Ya sólo falta que Rouco Varela salga del armario y esto será el acabóse. Y mientras España se rompe y el mundo entero vive en un volcán, ¿a qué dedica BITTIA la última noche del mes de julio de 2009? ¿A generar insights, a definir territorios estratégicos, a atornillar a clientes cicateros con márgenes astronómicos? ¿Al breafing, al naming, al advertising? No: BITTIA dedica la última noche de julio al desenfreno. ¿Y por qué? Porque en BITTIA pensamos que hay mucho que celebrar, aunque no sepamos muy bien qué. Porque en BITTIA tenemos un camino, aunque no sepamos muy bien a dónde lleva. Porque en BITTIA sentimos que ha llegado el momento, aunque no quede claro para qué demonios ha llegado el momento. Y, sobre todo, porque en BITTIA nos consta que con una cantidad razonable de alcohol en sangre la vida se contempla de otra manera: doble, para empezar.

¿Quién puede saber lo que nos traerá el día de mañana? Yo sí: resaca. Y sus secuelas: dolor de tarro, acidez de estómago y, para los más desinhibidos, una diarrea pertinaz. Pero, bittianas y bittianos, dadlo por bien empleado si en vuestros juveniles pechos (unos más turgentes que otros) prende la llama del júbilo. Ya que nada garantiza que os jubiléis en BITTIA, jubilad ahora y, como corresponde a personas bien nacidas, no dejéis nada en platu, que luego lo aprovechan para hacer croquetas.

Quisiera que esta noche de inquietos luceros no tuviera fin. Que no se rompa la noche, por favor, que no se rompa. Pero, por si acaso se rompe, me permito recordar a la dirección del Bellavista que la que paga es esa señora del pelo corto. Porque, amigas y amigos, he dejado para el final lo mejor: nada de ir a escote, ¡está todo pago! ¿A que ahora ya veis las cosas de otra forma? Sólo por eso os pido solemnemente que llenéis de aire vuestros nicotínicos pulmones y gritéis conmigo: ¡Hip, hip, BITTIA!

Queda inaugurada esta tarrancha.