Bittia

 

LOS INGREDIENTES.

Tómense trozos de realidad en generosas dosis, ya que la realidad –pese a lo que se pueda decir en otras cocinas– es la materia con la que se cocinan los sueños.

La realidad ha de mezclarse a partes desiguales (según las circunstancias y los comensales) con arrobas de compromiso fresco, riesgo, con toda la carne en el asador, con litros de ilusión, gotas de escepticismo (picante vale, pero nunca amargo), varios puñados de madurez, pasión de grano grueso en onzas, creatividad sin desnatar, sal fina de Mar Cantábrico 17, dientes de ponerse al tajo, salsa de tomarse tiempo, talento en rama de canela fina y paciencia esperanzada, concentrada, para sazonar generosamente.

Antes de efectuar la mezcla habremos de retirar grumos, pellejos y espinas, si los hubiere: los sueños de la indigestión producen monstruos, como es bien sabido.