Archivos de la categoría ‘Opinión’

El camelo de la pulserita Power Balance, segúin la OCU

Miércoles, 21 de abril de 2010

La credibilidad es un arma poderosa en manos sólo de quien sabe cultivarla. 300.000 socios avalan la mayor organización independiente por la defensa de los derechos de los consumidores de España. A pesar de las trabas y con las herramientas de derecho atrofiadas por la lentitud judicial, la OCU ha interpuesto más de 200 denuncias a muchos de los artículos que ellos mismos han bautizado como productos “milagro” y conoce, como nadie, las pautas de acción ante estos fenómenos fraudulentos. Hoy les preguntamos por la última moda: la Power Balance.

Podeís ver todo el artículo en este link:

http://kurioso.es/2010/04/19/jose-maria-mugica-director-ocu-habla-de-powerbalance/

Para amantes del anglicismo. “Modernos y elegantes”. Por Julio Llamazares

Viernes, 26 de marzo de 2010

Desde que las insignias se llaman pins; los homosexuales, gays; las comidas frías, lunchs, y los repartos de cine, castings, este país no es el mismo. Ahora es mucho más moderno.
Durante muchos años, los españoles estuvimos hablando en prosa sin enterarnos. Y, lo que todavía es peor, sin darnos cuenta siquiera de lo atrasados que estábamos. Los niños leían tebeos en vez de comics, los jóvenes hacían fiestas en vez de parties, los estudiantes pegaban posters creyendo que eran carteles, los empresarios hacían negocios en vez de business, las secretarias usaban medias en vez de panties y los obreros, tan ordinarios, sacaban la fiambrera al mediodía en vez del catering. Yo mismo, en el colegio, hice aerobic muchas veces, pero como no lo sabía −ni usaba por supuesto mallas adecuadas−, no me sirvió de nada. En mi ignorancia, creía que hacía gimnasia.
Afortunadamente, todo esto ha cambiado. Hoy, España es un país rico a punto de entrar en Maastricht y a los españoles se nos nota el cambio simplemente cuando hablamos, lo cual es muy importante. El lenguaje, ya se sabe, es como la prueba del algodón: no engaña. No es lo mismo decir bacon que tocino −aunque tenga igual grasa−, ni vestíbulo que hall, ni inconveniente que handicap. Las cosas, en otro idioma, mejoran mucho y tienen mayor prestancia. Sobre todo en inglés, que es el idioma que manda.
Desde que Nueva York es la capital del mundo, nadie es realmente moderno mientras no diga en inglés un mínimo de cien palabras. Desde ese punto de vista, los españoles estamos ya completamente modernizados. Es más, creo que hoy en el mundo no hay nadie que nos iguale. Porque, mientras en otros países tomas sólo del inglés las palabras que no tienen −bien porque su idioma es pobre, cosa que no es nuestro caso, o bien porque pertenecen a lenguas de reciente creación, como el de la economía o el de la informática−, nosotros, más generosos, hemos ido más allá y hemos adoptado incluso las que no nos hacían falta. Lo cual demuestra nuestra apertura y nuestra capacidad para superarnos.
Así, ahora, por ejemplo, ya no decimos bizcocho, sino plum-cake, que queda mucho más fino, ni tenemos sentimientos, sino feelings, que es mucho más elegante. Y de la misma manera, sacamos tickets, compramos compacts, usamos kleenex, comemos sandwichs, vamos al pub, quedamos groggies, hacemos rappel y, los domingos, cuando salimos al campo −que algunos, los más modernos, lo llaman country−, en lugar de acampar como hasta ahora, vivqueamos o hacemos camping. Y todo ello, ya digo, con mayor naturalidad y sin darnos apenas importancia.
Obviamente, estos cambios de lenguaje han influído en nuestras costumbres y han cambiado nuestro aspecto, que ahora es mucho más moderno y elegante. Por ejemplo, los españoles ya no usamos calzoncillos, sino slips, lo que nos permite marcar paquete con más soltura que a nuestros padres; ya no nos ponemos ropa, sino marcas; ya no tomamos café, sin coffee, que infinitamente mejor, sobre todo si va mojado, en lugar de con galletas, que es una vulgaridad, con cereales tostados. Y cuando nos afeitamos nos ponemos after-shave, que, aunque parezca lo mismo, deja más fresca la cara.
En el plano colectivo ocurre exactamente lo mismo que pasa a nivel privado: todo ha evolucionado. En España, por ejemplo, hoy la gente ya no corre, hace jogging o footing (depende mucho del chandal y de la impedimenta que se le añada); ya no anda, ahora hace senderismo; ya no estudia, hace masters; ya no aparca, deja el coche en el parking que es mucho más práctico. Hasta los suicidas, cuando se tiran de un puente, ya no se tiran, hacen puenting, que es más in, aunque, si falla la cuerda, se matan igual que antes.
Entre los profesionales, la cosa ya es exagerada. No es que seamos modernos; es que estamos ya a años luz de los mismísimos americanos. En la oficina, por ejemplo, el jefe ya no es el jefe, es el boss, y está siempre reunido con la public-relations y el asesor de imagen o va a hacer bussines a Holland junto con su secretaria. En su maletín de mano, al revés de los de antes, que lo llevaban repleto de papeles y latas de fabada, lleva tan sólo un teléfono móvil y un fax-modem por si acaso. La secretaria tampoco le va a la zaga. Aunque seguramente es de Cuenca, ahora ya no lleva agenda ni confecciona listas. Ahora hace mailings, trainnings −y press-books para la prensa− y cuando acaba el trabajo va al gimnasio a hacer gim-jazz o a la academia de baile para bailar sevillanas. Allí se encuentra con todas las de la jet, que vienen de hacerse liftings, y con alguna top-model amante del body-fitness y del yogourht desnatado. Todas toman, por supuesto, cosas light, y ya no fuman tabaco, que ahora es una cosa out, y cuando acuden a un cocktail toman bitter y roast-beef, que, aunque parezca lo mismo, es mucho más digestivo y engorda menos que la carne asada.
En la televisión, entre tanto, ya nadie hace entrevistas ni presenta, como antes, un programa. Ahora hacen interviews y presentan magazines, que dan mucha más prestancia, aunque aparezcan siempre los mismos y con los mismos collares. Si el presentador dice mucho: O.K. y se mueve todo el rato, al magazine se le llama show −que es distinto que espectáculo− y si éste es un show heavy, es decir, tiene carnaza, se le adjetiva de reality para quitarle la cosa cutre que tendría en castellano. Entre medias, por supuesto, ya no nos ponen anuncios, sino spots, que, aparte de ser mejores, nos permiten hacer zapping.
En el deporte del basket −que antes era el baloncesto−, los clubs ya no se eliminan, sino que juegan play-offs, que son más emocionantes, y a los patrocinadores se les llama sponsors, que para eso son los que pagan. En mercado ahora es el marketing, el autoservicio es el self-sevice; el escalafón, el ranking; el solomillo, el steak (incluso aunque no sea tártaro); la gente guapa, la beautiful, y el representante, el manager. Y desde hace algún tiempo, también, los importantes son vips; los auriculares, walk-man; los puestos de venta, stands; los ejecutivos, yuppies; las niñeras, baby-sitters, y los derechos de autor, royalties. Hasta los pobres ya no son pobres; ahora los llamamos homeless, como en América, lo que indica hasta qué punto hemos evolucionado.
Para ser ricos del todo y quitarnos el complejo de país tercermundista que tuvimos algún tiempo y que tanto nos avergonzaba, sólo nos queda ya decir siesta −la única palabra que el español ha exportado al mundo, lo que dice mucho en favor nuestro− con acento americano.

La Asociación de la Prensa no informa bien

Martes, 23 de marzo de 2010

La web de la Asociación de la Prensa de Oviedo incluyó entre sus noticias un infundio acerca de la política de contrataciones de BITTIA, una noticia que no fue contrastada, llena de errores y con un punto no disimulado de mala baba. En ella se afirmaba que los contratados en prácticas de esta empresa cobran “el 60% del salario mínimo interprofesional” y otras lindezas por el estilo. A continuación, reproducimos la respuesta enviada ayer a los autores de la mencionada página web.

Estimados colegas:

Tras la lectura detallada de la noticia que aparece en vuestra página web y que cito en el asunto de este mail, quisiera hacer algunas puntualizaciones, en nombre de BITTIA, con el ánimo de que sean, al menos, valoradas por el autor o autores de una información que, en primer lugar, no se ajusta a la verdad. En segundo lugar, incumple la máxima periodística de contrastar las versiones de los hechos aportados por las fuentes (gran paradoja tratándose de la web de una asociación de periodistas de la que, por cierto, soy miembro). En tercer lugar, y esto ya es una opinión personal, la torcida noticia parece arrimar el ascua a la sardina de determinados opinantes regionales que, lejos de hacerse eco de los éxitos de BITTIA (tres premios nacionales Best Pack en la semana pasada o diez premios Adappa en dos ediciones) prefieren sumarse a ciertas campañas contra personas vinculadas en el pasado a una empresa que mantiene unos 90 empleos.

En todo caso y para aclaración del contenido de la noticia, adjuntamos los datos aportados por nuestro Departamento de Personal con respecto a las condiciones laborales y salariales de la convocatoria de plazas a la que se alude.

En primer lugar, los recién titulados en cualquier sector empresarial pueden acceder al mercado laboral a través de un contrato laboral en prácticas. Se trata de un contrato formativo que, como su propio nombre indica, debe facilitar al trabajador una práctica profesional adecuada a su nivel de estudios. De esta manera, el trabajador, consigue una experiencia profesional que le será de mucha utilidad para su futuro laboral. A este tipo de contratos solamente pueden acceder a aquellas personas que hayan finalizado sus estudios (título universitario, licenciado o diplomado, o formación profesional), siempre que no hayan transcurrido más de 4 años desde su obtención.

La duración de un contrato en prácticas no debe ser inferior a seis meses ni superior a dos años y se tendrá en cuenta, a estos efectos, las ocasiones en las que el trabajador ha sido contratado en prácticas en otras empresas.

La retribución que marca la ley (insisto para cualquier sector y empresa) de los trabajadores en contrato de prácticas durante el primer año es del 60% del salario fijado en convenio para un trabajador que desempeñe el mismo (que no tiene nada que ver con el salario mínimo interprofesional que se cita en la noticia) o equivalente puesto de trabajo. Durante el segundo año de prácticas, el trabajador percibirá el 75% de dicho salario.

Las condiciones que se le ofrecieron en BITTIA a las dos candidatas que llegaron al final del proceso (ambas candidatas recién tituladas universitarias con muy poca experiencia laboral en prácticas de la carrera o becas y alguna colaboración muy concreta) están bastante por encima de lo que marca la ley: 80% del salario durante los 3 primeros meses, 90% durante los 3 siguientes y el 100% posteriormente.

Según la ley, la empresa podría abonarle el 60% del salario según la categoría que le corresponda por convenio durante el primer año de contrato.

Supongo que tras la lectura de estas líneas habrá pocas dudas al respecto de que lo publicado no se ajusta a la realidad.

Me pongo a vuestra disposición para cualquier otra aclaración adicional.

El hombre que miraba fijamente a LaVaka

Viernes, 5 de marzo de 2010

Amén de los indios (de la India), el amor por las vacas parece ser asunto secundario. Nadie tiene una vaca en el salón. Tenemos perros, gatos, tortugas de Borneo, peces de colores, patos, pollos, hamsters, canarios y, ya te digo, los hay que les da por los cerdos vietnamitas, los sacan a la calle y todo. Pero yo me enamoré de una vaca. No de la baca del coche que lleno cada verano de maletas y artilugios, no. Me enamoré de la vaca LaVaka. La conocí en un chat y me convertí en el hombre que miraba fijamente a LaVaka. Sólo a ella.

No era un chat de vacas donde la vi triscar y rumiar; era una red social de estas que son como un prado donde pastan soledades los intermautas, donde rumian sus pensamientos y otras flores los urbanitas que añoran los espacios abiertos, los ciberespacios bien ventilados. Esas redes sociales que son como pesebres intelectuales donde uno puede mirar fijamente a las vacas. Yo miré a LaVaka, no a sus ubres, no a sus ojos, no a su lengua mullida, no. LaVaka es para mí un todo al que miro fijamente y que representa el amor del hombre por lo natural, lo sano, lo pasteurizado. Ella hace calcio en lugar de calceta y si me pone los cuernos, cosa que dudo porque será bovina, pero no bobina, me sentiré honrado de tener mi cabeza coronada como la de ella.

Sirvan estas líneas para mostrar mi amor más rotundo y sin vacuna posible hacia este ser enternecedor que inspira en mí un amor que no es carnal, que es lácteo, que nació en BITTIA, crece en la Central Lechera Asturiana y siempre estará presente en mi corazón de tetrabrik.

Hay que joderse

Jueves, 4 de marzo de 2010

Hay que joderse. Esto lo estropearon entre cuatro, entre los de siempre, entre los especuladores que se lo llevaron crudo, y resulta que ahora tenemos que arreglarlo entre todos según la brillante idea http://estoloarreglamosentretodos.org. Anda ya, que no me hagan reír. Muy mona esta campaña modelo “new deal”, llena de caras famosas y famosillas, que trata de convertir en héroes y solucionadores de la cagada de la crisis a los “Juan Nadie” de turno, a usted y a mí, a quienes las soluciones se nos escapan como el agua entre los dedos.
Esta campaña es como si Frank Capra hubiera resucitado de nuevo para hacernos creer que, pese a los cuatro millones de parados, pese a la bronca política, la roña pegada a las pantorrillas de nuestro sistema y el ruido de fondo permanente, la vida es bella. Y, encima, quien me dice que esto tiene arreglo es gente como Ferrán Adriá, Pau y Marc Gasol, Buenafuente, Angels Barceló, Juan José Millás, Fernando Romay, Javier Mariscal (todos ellos con unos cachés profesionales que meten miedo), Carlos Sainz, Javier Gómez Navarro (que fue ministro y salió por donde el humo), Miquel Roca (protagonista del batacazo del Partido Reformista, que dejó pufos por doquier).
El plantel de prescriptores del optimismo mediático y del “todos podemos” como reacción ante la dura realidad es una estupenda operación de marketing para el publicitario que se la inventó. Sin duda, se hará famoso gracias a tratar de convencer a todo el mundo de que esto se arreglará porque lo digan algunos millonarios reconocidos que, eso sí, parecen disponer de un excelente estado de ánimo para ver el lado positivo de la existencia. Eso era lo que cantaban los crucificados de La vida de Brian en aquella descarnada parodia de la felicidad a cualquier precio.
Millás, Gasol, Adriá y compañía nos aseguran que el camino está lleno de bostas de vaca y cosas peores, pero ellos tienen claro que se va a solucionar porque en este país somos la leche. Sólo falta que el anuncio lo cierre Díaz Ferrán proponiendo que nos apuntemos todos al contrato este de a peseta el euro, sin seguro, sin paro y casi sin sueldo. Así lo arreglo yo todo. Hay que joderse.

El vengador a pedales o la realidad y la ficción

Martes, 9 de febrero de 2010
Mientras la gente busca emociones fuertes en la vida de Belén Esteban o Mila Ximénez, mientras hacemos cola para ver gnomos de color azul marino candidatos al Oscar o tragamos los dramones de sobremesa en la televisión, nos perdemos los mejores espectáculos del mundo en la acera de al lado y, además, gratis total. Ni al mismo Buenafuente se le habría ocurrido hacer un monólogo con la odisea de ese anciano de 97 años que salió en bicicleta detrás del “chorizo” que le había afanado 500 euros. Eso sí que son historias. Lo demás son pijadas.
Hay que haber vivido casi un siglo para tener el reflejo automático de no dejarse chulear por nadie. Después de aguantar un siglo con dos guerras mundiales, una civil, una posguerra y todo lo demás, a uno no le levantan ni 500 euros ni cinco. Hasta ahí podíamos llegar, pensó el provecto y atlético paisano, mientras se montaba en la bici y salía por pedales detrás del caco.
Tal vez ZP y Celestino Corbacho sean los verdaderos protagonistas de esta historia después de una semana amenazando con retrasar la edad de jubilación y meterle un quite a nuestras pensiones. Ante la posibilidad de que sea la propia Seguridad Social la que deje pelados a los actuales pensionistas y sin un euro en la caja a los pensionistas del futuro, no me extraña nada que un señor saque fuerzas de donde sea para demarrar como Bahamontes detrás de sus 500 euros, tal vez los últimos que vea en su larga vida. Yo propongo que este señor se convierta en el defensor de todos los pensionistas y todos los ciudadanos de España. El vengador a pedales, desde el pedestal de sus 97 años, todavía tiene redaños para meterle el agua en casa a un caco, o a un ministro de Trabajo que se tercien.
Larga vida al nonagenario imbatible, ejemplo de que la realidad supera a la ficción, la necesidad supera a la edad y de que las bicicletas son para el verano y para lo que se tercie.

Gana la publicidad

Lunes, 1 de febrero de 2010

Cuando a uno le dan un premio debe responder con el agradecimiento. A uno le suelen dar pocos premios en esta vida, aunque siempre tiende a creer que cuando le toca alguno en suerte se debe, entre otras cosas, a que algo habrá hecho bien. Bittia, la empresa en la que trabajo, consiguió el jueves pasado dos de los premios Creasturias, que otorga la Asociación de Agencias de Publicidad de Asturias. Algo ha tenido que hacer bien Bittia para que le den dos premios y haya sido nominada para alguno más. Algo se ha hecho bien y eso es lo que anima, lo que se premia y lo que no se olvida. De otras mezquindades extra publicitarias no tratan estos premios. Aunque a ustedes les pueda parecer que esta columna es demasiado corporativista y de consumo interno, que busco yo un ascenso o unas palmaditas, están equivocados. Lo que trato de decir es que con los premios que hayan sido, grandes, pequeños o mediopensionistas, lo que se valora es el trabajo de más de 80 personas, el riesgo y la tenacidad de algunos empresarios que no bajan los brazos ante la crisis, la imaginación, la calidad, la calidez, la paciencia, el buen rollo y la capacidad para seguir trabajando en medio de la crisis. De todas las crisis, las reales y las que algunos se inventan. Me alegro por Bittia y por su gente, entre la que me encuentro. Me alegro también por el resto de los premiados, los de las otras empresas, El Comercio entre ellas, porque, al fin y al cabo, meterse a estas alturas de la ciénaga económica en negocios que requieren imaginación es un riesgo que tiene su mérito, sea bajo el sello que sea. Al final, ha ganado la publicidad, esa cosa que todo el mundo dice no ver nunca, pero que todo el mundo se sabe de memoria desde los tiempos de la canción del Cola Cao. Compañeros de Bittia, felicidades y a seguir. Al parecer, algo se ha hecho bien. Que no es poco.

Sabor rancio

Viernes, 22 de enero de 2010

El Consejero de Turismo de Euskadi debe andar estos días con mal sabor de boca. A la Administración vasca le han caído capones desde varias latitudes tras haberse descubierto (tampoco hacía falta ser el teniente Colombo) que el lema “Euskadi: saboréala” es una “adaptación” del mismo reclamo ya usado en Madrid, Valencia y Asturias. ¿Está todo descubierto? ¿Malos profesionales? ¿Políticos chapuzas a quienes resulta fácil vender material caducado y de sabor rancio?

Doctores tiene la publicidad para decirnos a qué se debe este patinazo de primer orden. Una cosa fue aquél plagiazo de “Paraíso Natural” perpetrado por la Comunidad de Murcia y otra es esto, tratar de colar el lema de otro dándole la vuelta como a un calcetín usado. Igual es que hay demasiada “esloganitis”, demasiada necesidad de vender todos las mismas cosas, a la misma hora, con la misma intensidad y similares argumentos.

Lo mismo es que los creativos se quedan sin ideas ante tanta demanda. Lo mismo es que ya se confunde el sabor de una buena idea con el de las ideas-basura. No es lo mismo un Happy Meal que un chuletón de Ávila, lo cual debe tenerse en cuenta para que nadie se pase de listo.

Los pecados capitales del networking

Jueves, 21 de enero de 2010

Hay personas que disfrutan del “pasaporte social”, allí donde van triunfan. Siempre obtienen todos los favores que solicitan y las personas desean su compañía y relacionarse con ellos. ¿Cómo lo hacen? Bien, en este artículo revisaremos la primera parte del asunto. Cómo no hay que hacer las cosas o los pecados capitales.

Por: Mónica Grossoni, Socia – directora de SocialNet Grossoni.

Resumen
Saber moverse entre la red de contactos profesionales es un arte y puede dar un giro a la vida profesional de proporciones cartesianas. Pero la mayoría sigue insistiendo con denuedo en hacer las cosas mal. Mi propósito en este artículo no es la denuncia, sino la didáctica. Identificar lo que el lector es posible que esté haciendo mal y cambiarlo por comportamientos bien recibidos, ese sí es el propósito.

Los pecados capitales

A lo largo del día escucho muchas cosas como las que vienen a continuación, una lista con las más frecuentes, incluidas las que mis contactos me cuentan.

1. Cultura del mal uso de gestión de contactos. “Aquí hacemos las cosas así”.

2. Jugar al ratón y al gato. En lugar de decir abiertamente “en este momento no puedo ayudarle”, dé una explicación breve de por qué no puede ayudarle.

3. No agradecer la ayuda prestada. Escriba una nota de agradecimiento por el tiempo que le han dedicado, por el favor recibido, o, incluso, haga algo más (invítelo a un acto, visítelo…).

4. Pedir directamente lo que se requiere. Ir al grano, sin ganar la confianza del interlocutor. Sin sondear si estaría dispuesto a nuestros propósitos. Es un serio traspié solicitar algo que es rechazado, sobretodo si cae muy lejos de las posibilidades del “mecenas”.

5. Pedir a quien se le negó ayuda.

6. No estar nunca para nadie. Sólo llamar cuando se busca algo, no cuando los otros le requieren para algo. La network toma nota de esto. Ellos lo saben todo, responderán igual.

7. Hablar mal de otras personas no presentes. Jamás imaginará usted que su interlocutor es íntimo amigo de esa persona que tanto le exaspera a usted.

8. Establecer posiciones políticas, religiosas, sociales “a favor” y “en contra” de una idea o colectivo. Excepto si es deporte, usted no conoce las opiniones de cada persona, hasta que las manifiesta. Y puede que a su interlocutor le desagraden profundamente sus ideas políticas, sociales, religiosas. Busque puntos comunes y consolide las cosas que los unen.

9. “Sabelotodo”. Saberlo todo sobre todo. Nadie es maestro de todo. Una forma de conversar es solicitar que lo ilustren a usted. Aprenderá mucho y su interlocutor estará encantado de hablar sobre un tema que domina bien.

10. Trasmitir la sensación de hoy por mí, mañana por ti.

11. Cobrar “quid pro quo” cada cosa. La mayoría de las veces, el que pide no está en condiciones de dar algo a cambio, o eso cree. Deje entrever que estaría dispuesto a dar algo a cambio. Usted también puede hacer algo por su mecenas. Valórese ante él y aplace el pago.

La cuestión clave es: “¿Hasta donde deben ascender las perdidas, para que usted decida hacer las cosas bien?”

Houston, tenemos un problema”.

Esto es muy frecuente. Atribuirlo a mil cosas no es buena idea. Poner las cartas boca arriba, aceptar el hecho y atacar la raíz es un comportamiento inteligente. Busque la manera de potenciar su inteligencia social. Observe como hacen las personas con pasaporte social. Recuerde que lo que le queda bien en boca de otro me puede quedar mal en la mía. Y, sobre todo, solicite apoyo professional.

No, we can’t

Viernes, 11 de diciembre de 2009

Los creadores publicitarios de la imagen de Barack Obama fueron evidiados por todos nosotros durante meses. Quien quiera ser algo en el mundo de la comunicación y el marketing político debe sacarse un Obama de la manga. El “yes we can” fue el himno de esta generación en la que la imagen tiende a ser más que el mensaje y donde la sintonía musical se valora más que la sintonía con el electorado. A Barack Obama, el negro que tenía el alma blanca, la cabaña del tío Tom que se llevó por delante al chirriante Bush junior, se le han empezado a ver las trampas del disfraz. Ahora es el premio Nobel de la paz que gestiona dos guerras, es el humanista que habla de la guerra justa y moral, de lo mucho que hay que engrasar el fusil si realmente se desea un mundo tranquilo. ¿Nos lo han cambiado? ¿Éste es el mismo Obama que removía conciencias en YouTube y encendía pasiones kennedyanas?

Los publicistas de Obama pueden crear un muñeco vendible y, sin duda, lo hicieron muy bien. El problema que tiene el marketing político es que choca con la realidad y la realidad nunca se maquilla porque de lo único que presume es de sus arrugas, de sus guerras, de sus muertos y de sus tullidos. Y eso no se lo salta ni el mismo Obama.